
Casi nueve años aquí de este lado, veo pilas de cosas que todavía no sé que hacer con ellas. Quisiera no tener que lidiar nunca más, agradezco lo que han hecho por mi durante este tiempo, pero es hora de volar ligera a los brazos maternos de la patria.
Despedidas, amigos, snapshots que todo se compila en una montaña de sentimientos que en este punto no sé a dónde me llevarán, albitrario es el estar aquí o allá. Me descubriré, nos descubriremos en nuestro terruño. En el equipaje, lápices para dibujar, lana para tejer, diarios en los que escribir, ojos ávidos y un corazón deseoso de amar.

Sueño con el olor del mercado, los perros en costillas búscando un mendrugo, sueño con las señoras trenzudas... llenas su rostro de arrugas envueltas en la esperanza de hijos que vivirán mejor del otro lado. Sueño con mi tierra, sueño conmigo en ella, sueño con las manos callosas de mi padre, con las mejillas de durazno de mi madre, sueño con abrazos fraternos, sueño con los ojos de hijos que han de venir, sueño con despertar de este larguisímo sueño.